¿Qué sucede con los espacios públicos para los Circos?

circoLlega el mes septiembre y con ella la primavera, fiestas patrias y circos chilenos.

Época festiva para el país, donde Chile se viste de blanco, azul y rojo, cantamos el Cumpleaños Feliz a nuestra patria, con cuecas, fondas, fiestas costumbristas y los circos.

Sin embargo cada vez son menos los terrenos y espacios que pueden ser ocupados por estas carpas llenas de color, risas y espectáculos.  ¿Qué está sucediendo con esta tradición popular?

“Las y los actores del Circo Tradicional, en especial quienes ejercen el rol de dueños -y en alguna medida las y los artistas-, señalan que son escasos los espacios idóneos para el óptimo desarrollo de su actividad, en lo que se refiere a la instalación de sus carpas, casas rodantes, etc. Se suma a ello que los espacios que existen o que les son asignados, no cuentan con estándares que ellos consideran mínimos –en cuanto a salubridad, luz, agua, entre otros aspectos– por la escasa regulación que existe al respecto.” (Pagina 6, Problemáticas Circo Tradicional)

La historia del circo en Chile se inicia aproximadamente en 1885, cuando la familia de los hermanos Pacheco llegó a Valparaíso desde el extranjero e inauguró el primer circo chileno. Sin embargo, sus antecedentes se remontan a comienzos del siglo XIX y a mediados de éste se presentaron en nuestro país funciones extraordinarias de equitación, números ecuestres con caballos amaestrados. También eran bastante frecuentes los espectáculos de maravillas gimnásticas.

A comienzos del siglo XX fue el apogeo del circo chileno, el cual tempranamente se definió con características propias. Recogió e incorporó lo mejor de los circos extranjeros a los rasgos del pueblo chileno, conformándose como un espectáculo de dos partes: una primera con los clásicos números circenses, y una segunda consistente en una pantomima, en un espectáculo de música popular o de folclor.

Durante la década del noventa ingresó con fuerza en los círculos circenses nacionales el “Nuevo Circo”, una tendencia nacida en Europa alrededor de los años setenta que transformó el circo tradicional, introduciendo propuestas teatrales y otras artes escénicas como la danza y la música. El “Nuevo Circo Chileno”, además tomó una orientación social destinada a rescatar niños y jóvenes en situación de riesgo, a través de la experiencia circense.

En la actualidad, y a pesar de los avances y las transformaciones surgidas en el mundo de las comunicaciones y los espectáculos, el circo chileno ha logrado mantenerse vigente, constituyendo un importante motivo de convocación para la población. Es por este motivo que en septiembre del 2007 se aprobó la ley N° 20.216 de protección y fomento de la actividad circense nacional, que reconoció al circo como una manifestación tradicional de la cultura chilena. 

Si bien hay una ley que los ampara como una tradición chilena, creemos que no se está respetando, ya que cada vez los espacios que quedan son mas reducidos, con un valor monetario muy alto.

Si queremos un país con mas Patria, debemos dar un paso mayor y buscar como también habilitar sectores especiales para estos tipos de cultura y no dejar que se apague la llama de la Tradición Nacional.

FUENTE:  MEMORIA CHILENA , DOCUMENTO CAMPO DEL ARTE CIRCENSE Y CHILENO 

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